La revolución tecnológica del sector primario: del campo a las piscifactorías inteligentes

El sector primario, tradicionalmente vinculado a métodos manuales y a procesos analógicos, empieza a hablar el lenguaje de la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT) y la automatización. Estas herramientas tecnológicas no solo mejoran la eficiencia y la rentabilidad de las explotaciones, sino que también contribuyen a reducir el impacto ambiental y garantizar la sostenibilidad de los recursos naturales. Cámaras que reconocen las malas hierbas, robots que limpian las redes en piscifactorías, sensores que geolocalizan el ganado o miden el nivel de los silos… Son solo algunos ejemplos de cómo la tecnología quiere transformar la agricultura, la ganadería y la pesca.

En España y a nivel global, las innovaciones impulsadas por algunas empresas del sector -como John Deere, UnaBiz o Mowi- muestran cómo la digitalización está redefiniendo esas reglas del juego. El resultado es un nuevo modelo de producción más inteligente, conectado y respetuoso con el entorno.

Agricultura de precisión

En el terreno agrícola, la revolución llega de la mano de la inteligencia artificial. John Deere ha desarrollado See & Spray, un sistema de pulverización inteligente que combina cámaras de alta resolución con procesadores integrados capaces de identificar, en tiempo real, las malas hierbas entre los cultivos.

Esta tecnología, que ya está disponible en Europa desde 2023, marca un antes y un después en la protección de cultivos. En lugar de rociar de manera uniforme toda la superficie, el sistema activa solo las boquillas necesarias, aplicando el herbicida exclusivamente en las zonas donde se detectan malas hierbas. “Se trata de un paso clave en la automatización de la protección de cultivos y la reducción del uso indiscriminado de fitosanitarios”, explica a eleconomista.es Alejandro Rubio, especialista en protección de cultivos de John Deere.

Los beneficios son claros: el sistema permite reducir hasta un 70 % el uso de herbicidas en comparación con los métodos tradicionales, lo que supone un ahorro económico significativo para los agricultores y una menor carga química sobre el suelo y los ecosistemas. “El objetivo principal es mejorar la eficiencia en la protección de cultivos, asegurando que cada gota de producto tenga un efecto directo sobre las malas hierbas y no sobre áreas innecesarias”, añade Rubio.

Además, la tecnología está integrada en el ecosistema digital de John Deere, a través del Operations Center, una plataforma que almacena y analiza los datos de cada tratamiento, generando mapas de cobertura y niveles de infestación. Esta información puede combinarse con otras herramientas de agricultura de precisión, como la siembra variable o la fertilización localizada, avanzando hacia un manejo agronómico integral y basado en datos.

Rubio subraya que See & Spray no es una herramienta reservada únicamente a grandes explotaciones. Aunque su despliegue inicial se centró en los pulverizadores de gran tamaño de la serie R900i, la compañía ya trabaja para ampliar la gama y acercar la tecnología a explotaciones medianas y pequeñas, bien mediante equipos adaptados o mediante servicios compartidos de maquinaria, una tendencia en el sector.

¿Cómo de complejo es aplicar esta tecnología? Nos indica este portavoz de John Deere que el sistema se controla desde la pantalla Gen 5 del tractor, sin necesidad de conocimientos de programación o inteligencia artificial. “Lo importante es acompañar al agricultor en la transición digital con soluciones que realmente mejoren su productividad, sostenibilidad y rentabilidad”, explica Alejandro Rubio.

Ganadería conectada

Si la agricultura avanza hacia la inteligencia artificial, la ganadería está viviendo su propia revolución gracias al Internet de las Cosas (IoT). Manuel Álvarez, director general de UnaBiz España, destaca que “la tecnología IoT está desempeñando un papel clave en la transformación del sector agroalimentario, especialmente en la mejora de la conectividad en zonas rurales”.

UnaBiz, proveedor especializado en redes IoT como Sigfox o LoRaWAN, está trabajando en la creación de entornos rurales conectados que permitan desplegar sensores y dispositivos en zonas donde antes la cobertura era limitada. “Impulsar la digitalización en el mundo rural es clave para garantizar su sostenibilidad y competitividad a largo plazo”, insiste Álvarez a eleconomista.es.

El impacto se nota ya en proyectos concretos. Uno de los más destacados es GO Boviex 4.0, desarrollado junto a la empresa Digitanimal. Aplican la conectividad de UnaBiz para monitorizar el ganado extensivo mediante dispositivos con GPS, sensores de temperatura y actividad. Los datos se envían a una plataforma digital desde la que el ganadero puede controlar la ubicación y salud de sus animales, detectar posibles enfermedades o inactividad e incluso planificar el uso de pastos.

La plataforma también centraliza información sobre alimentación, medicación o visitas veterinarias, y permite verificar qué áreas han sido realmente desbrozadas por los animales, optimizando así la gestión de recursos y la documentación requerida por la Política Agraria Común (PAC).

Otro ejemplo de innovación en ganadería es Augan, una empresa que emplea sensores IoT conectados a través de las redes de UnaBiz para controlar el consumo de agua del ganado. Los datos se monitorizan en tiempo real y permiten detectar patrones anómalos que pueden advertir sobre posibles enfermedades. “La detección temprana de problemas de salud gracias al análisis de datos es una de las grandes ventajas de esta tecnología”, señala Álvarez. Además, Augan utiliza estos mismos sensores para medir parámetros ambientales dentro de las granjas -temperatura, humedad o niveles de gases como CO? y amoniaco-, lo que contribuye a mejorar el bienestar animal y la eficiencia operativa.

Control de los silos

En el ámbito agrícola, la digitalización también llega a los silos. Tradicionalmente, para conocer a qué nivel de capacidad estaban, se usaban estimaciones o métodos rudimentarios como golpear la pared o lanzar una piedra a su interior. Ahora, los sensores pueden ayudarnos a ese trabajo. Iniciativas como Silometric, desarrollada por MCSystems con conectividad de UnaBiz, incorpora sensores que monitorizan en remoto el nivel de pienso y otros suministros. La solución permite conocer el consumo en tiempo real y prevenir desabastecimientos, mejorando la logística y la rentabilidad de las explotaciones, incluso en zonas sin red eléctrica o cobertura móvil.

Acuicultura inteligente

Si saltamos a la pesca y la acuicultura, toca hablar de Mowi, compañía noruega líder en producción de salmón. Ésta ha desplegado un ambicioso programa de Smart Farming que combina sensores, automatización y robótica para optimizar la producción y garantizar el bienestar animal.

La empresa ha implantado el modelo de Smart Factories en 33 de sus instalaciones repartidas por 20 países, entre ellas su planta de Zaragoza, con el objetivo de mejorar la trazabilidad y la calidad del producto final. Entre las innovaciones más destacadas figuran los sistemas automáticos de alimentación inteligente de los salmones y los sensores de calidad del agua, que permiten monitorizar parámetros ambientales y el comportamiento de los peces en tiempo real.

Además, Mowi ha incorporado robots limpiadores de redes en sus piscinas, capaces de eliminar de forma autónoma las algas y organismos nocivos, reduciendo la intervención humana y el uso de embarcaciones de servicio. Desde la compañía lo resumen con una visión clara: “Tenemos el objetivo de continuar mejorando la eficiencia y la sostenibilidad de nuestro sector, integrando automatización, inteligencia artificial y digitalización para mejorar la operativa y el bienestar de los peces”, señalan desde Mowi.

Estas iniciativas permiten comprobar cómo ya hay herramientas disponibles para acercar la tecnología al sector primario. “Construir un entorno rural conectado no es solo una cuestión tecnológica, sino una necesidad para garantizar la sostenibilidad y competitividad de las comunidades que dependen del campo”, explica Manuel Álvarez, de UnaBiz. Para Alejandro Rubio, de John Deere, “el futuro pasa por una agricultura más precisa, más rentable y más respetuosa con el medio ambiente. La tecnología ya nos permite hacerlo posible”.